Arte y Espectáculo

Madonna arma su propio “teteo” por las calles de Harlem en Nueva York

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Madonna armó su propio “teteo” (fiesta callejera) en Harlem, el emblemático barrio newyorquino conocido por sus clubes íntimos de jazz, instituciones de comida soul y herencia afroamericana.

La reina del pop recorrió las calles de Harlen a ritmo de su liberador “Like a Prayer”, tema incluido en el cuarto álbum de estudio de la cantante estadounidense, bajo el mismo nombre, publicado el 21 de marzo de 1989 y descrito como su propuesta discográfica más introspectiva.

Con un megáfono en manos que le ayudó a que sus seguidores se arremolinaran en su desfile improvisado, Madonna interpretó estrofas de “Like a Prayer”, caracterizado por un sonido pop infuenciado de dance, funk, góspel y soul.

En el audiovisual se ve a Jon Batiste, líder de la banda del programa de televisión “The Late Show with Stephen Colbert”, acompañando a la cantante con otro megáfono.

Madonna, de 63 años, visitó el barrio neoyorquino después de ofrecer un concierto íntimo en el sótano del restaurante Red Rooster del chef Marcus Samuelsson.

+ Su documental

La presentación en el club del restaurante coincide con el lanzamiento del documental “Madame X” sobre su última gira.

El documental que gira en torno a los alabados conciertos que ofreció en Lisboa a principios de 2020 durante el tour de su disco, “Madame X”, y en el que también se cuelan imágenes de vivencias íntimas.

El documental, que se puede ver en la plataforma digital Paramount +, capta los conciertos intensamente creativos de “Madame X” que la cantante ofreció, específicamente los del Coliseo de la capital portuguesa, un espacio de eventos alejado de los grandes estadios y que tiene una capacidad máxima de 4,000 personas.

Su objetivo con este tour, al más puro estilo Madonna, era el de remover conciencias, tratar de evitar que las personas se refugien en su zona de confort, e incluso incomodar.

“Mi mantra para el show es la frase del gran James Baldwin, que es que los artistas están aquí para perturbar la paz”, explicó Madonna a la agencia EFE.

Sólo unos pocos privilegiados han podido ver hasta ahora el espectáculo de Madame X, en el que Madonna fusionó pasado y presente, con bombazos de los años 80 como “La Isla Bonita” o “Papa Don’t Preach”, ejemplos de su incursión en la música electrónica como “Frozen”, o piezas de su último álbum, como “God Control” o “Batuka”.

Y es que todos los recintos escogidos por el equipo de Madonna para esa gira contaban con un aforo muy reducido, a lo que se unió el hecho de que en varios de los shows se prohibió expresamente el uso de los teléfonos móviles, con la intención de crear una mayor conexión entre la artista y el público.

Para deleite de los seguidores de la responsable de “Like a Prayer”, el documental muestra a la veterana de 63 años en algunos de sus momentos más personales, como cuando tuvo que enfrentarse a lesiones de cadera y de rodilla que forzaron la cancelación de varios de sus conciertos en EE.UU., el Reino Unido y Portugal.

Su hijo, David Banda, describió la cinta en una entrevista con Efe como “real, ruda”. “Probablemente la cosa más honesta que has visto en tu vida”, apuntaló.

No es casualidad que Madonna escogiera para este documental reflejar sus conciertos de Lisboa, puesto que fue esta ciudad la que inspiró el álbum Madame X, su decimocuarto disco de estudio y que fue lanzado en junio de 2019, después de haberse asentado en la ciudad lusa en 2017.

Ganadora de siete premios Grammy y convertida en una leyenda de la música, Madonna protagonizó estos espectáculos de la gira de Madame X en 48 actuaciones junto a distintos artistas, entre ellos la hija de la cantante Lourdes León, además de músicos y bailarines de todo el mundo y la Orquesta Batukadeiras, formada íntegramente por mujeres.

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