Opinión

Ética e Integridad

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En la rueda de prensa convocada en el Palacio Nacional por la Dirección de Ética e Integridad Gubernamental, el presidente Luis Abinader tomó el micrófono para anunciar que suspenderá a  los funcionarios que al 15 de septiembre no presenten su declaración jurada de bienes y dispondrá su cancelación tres semanas después si  no cumplen  ese requisito de ley. 

Ese encuentro fue como una misa de salud  que procura el cumplimiento de su promesa de combatir la corrupción y promover la transparencia en la administración pública, porque esta vez un jefe de Estado se compromete en plazos perentorios a suspender y  despedir a colaboradores incumplidores. 

Como si fuera poco, se leyó el contenido de la Ley referida al comportamiento ético de  servidores estatales, que prohíbe recibir regalo,  acoso sexual y aprovecharse de información privilegiada atinente a sus funciones, entre otras obligaciones y deberes, cuyas violaciones conllevan procesos  disciplinarios, penales y civiles. 

 

A nivel mundial se ha puesto de moda aplicar  acciones preventivas y punitivas  para combatir  corrupción pública y prácticas ilegales a nivel privado. Como muestras se mencionan la suspensión del gobernador de Rio de Janeiro, y del CEO de McDonald, uno acusado de prevaricación y el otro de  entablar relaciones íntimas con una empleada.  

El Tribunal Superior de Justicia (STJ), suspendió  por seis meses al gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel,  acusado de usar de manera indebida dinero público destinado al combate de la pandemia, en tanto que Steve Easterbrook, perdió su empleo, acusado por la Junta Directiva  de McDonald demostrar“falta de juicio. 

El gobernador Witzel, un ultraderechista que gano la gobernación de Rio montado en el oleaje ultraderechista de Bolsonaro,  quien llegó a  decir que combatiría la corrupción con mano de hierro y hasta amenazó con lanzar misiles sobre las favelas brasileñas infectadas de narcotráfico, ahora confronta juicio junto a su esposa y 17  funcionario distraer recursos  que debían emplearse pata  contener el coronavirus. 

Como consecuencia del despido de Easterbrook, su principal ejecutivo a nivel mundial, el emporio McDonald, perdió mas de tres mil millones de dólares en el mercado bursátil, lo que prefirió  para demostrar  lo que representa el valor de la ética, ante un  ejecutivo que  perdió un paquete salarial de 42 millones de dólares anuales, por el amorío con una empleada. 

La lucha contra la corrupción debería ya rebasar la delgada línea de la conveniencia política por  un grueso espesor de voluntad del Estado y el sector privado para  combatirla y contenerla en ambos litorales que casi  siempre se entre cruzan, por aquello de que  el corrupto y el corruptor andan de manos. 

Se mencionan los nombres de once ejecutivos de grandes corporaciones  industriales, de servicio o del entretenimiento que fueron despedidos por  agresión sexual, por no proteger adecuadamente datos de sus clientes, agregar información falsa a su currículo, malversación, fraude, conspiración, por ineficaz o negligente. 

El presidente Abinader y la directora de Ética e Integridad han asumido un trascendente compromiso de combatir y conjurar la prevaricación y practica desleales en la Administración Publica, promesa que también debería asumir  el sector privado, afectado en mayor o menor nivel por la misma enfermedad, tanto así que no se sabe quién contagia a quien. 

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