Opinión

La inteligencia artificial como herramienta de guerra

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POR JIMMY ROSARIO BERNARD

El uso de la inteligencia artificial (IA) en programas de armas militares se está generalizando cada vez más. Comenzando con la recopilación y el análisis automáticos de datos, la IA se está utilizando con más frecuencia, para desarrollar escenarios en operaciones militares. Así mismo, los líderes del Pentágono, en Estados Unidos, declararon que la IA es una parte integral de los sistemas de armas autónomas, gracias a lo cual se garantizará la dominación global de los EE. UU. en el planeta. Según su propósito, este sistema, debería reemplazar las armas nucleares y las armas de alta precisión, para realizar una amplia gama de tareas: desde tácticas hasta estratégicas, en tierra y mar, en el aire y en el espacio. Fueron los drones con la IA, los que se convirtieron en el arma clave en la estrategia Third Offset (aprobada en 2017), cuyo propósito es obtener la superioridad militar y tecnológica sobre Rusia y China.

«Sería genial si pudiéramos obligar a Rusia a comportarse como un país más normal», anunció el pasado año, el jefe del Pentágono, Mark Esper, confirmando así la participación de Estados Unidos en la dominación mundial, que asocian con la IA, como un avance tecnológico importante en el desarrollo de los asuntos militares, junto con la invención de la pólvora y las armas nucleares.

Por el momento, Estados Unidos, China e India son los tres países que lideran la carrera por la IA, y no es casualidad de que, a principios de septiembre de 2017, Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y de SpaceX, mostrará preocupación, vía Twitter en la cual expresaba lo siguiente: “En mi opinión, la competencia por la superioridad en la inteligencia artificial a nivel nacional será la causa más probable de la Tercera Guerra Mundial”.

La alarmante predicción de Musk, fue en respuesta a un comentario hecho horas antes, por el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien expreso que “la inteligencia artificial es el futuro no solo de Rusia sino de toda la humanidad” y aseguró que “quien quiera que sea el líder en este campo, será el gobernante del mundo”. Este mismo, a su vez en otro momento, mientras se encontraba en la academia de las fuerzas de cohetes estratégicos en Rusia, señaló “que la inteligencia artificial podría ser una forma de ayudar a Rusia a restablecer el equilibrio de poder”. A su vez, la compañía de televisión estatal rusa RT dijo que la iniciativa es «la clave para la superioridad de Rusia sobre la defensa de Estados Unidos».

La retórica rusa, sobre la importancia de la IA está ganando impulso, y no sin razón: con el desarrollo del software de IA, tomará decisiones basadas en más datos y más rápido de lo que las personas pueden procesarlo. Existe la amenaza de que el mundo pueda estar participando en otra Guerra Fría alimentada por IA. Esto recuerda mucho a la retórica de la Guerra Fría, durante la cual Estados Unidos y la Unión Soviética crearon suficientes armas nucleares para destruir a todos los habitantes de la Tierra. Esta carrera armamentista condujo a la doctrina de la destrucción mutua garantizada, ninguna de las partes puede comenzar una guerra abierta sin correr el riesgo de ser destruida. En cambio, ambas partes acumularon armas e indirectamente lucharon entre sí en conflictos armados más pequeños y disputas políticas.

Ahora, que han pasado más de 30 años desde el final de la Guerra Fría, Estados Unidos y Rusia, retiraron del servicio a decenas de miles de armas nucleares. Sin embargo, la tensión está creciendo. Cualquier Guerra Fría moderna incluirá ataques cibernéticos y la participación de potencias nucleares en conflictos aliados. Esto ya está sucediendo.

Así mismo, no podemos dejar a un lado, la competencia de Estados Unidos y China, dos de las principales superpotencias del mundo, quienes tienen muchas dimensiones, desde desacuerdos, sobre cuotas de acero hasta disputas sobre visas de estudiantes. Pero una de las más alarmantes y menos entendidas es la carrera hacia una guerra habilitada con IA. Ambos países están invirtiendo grandes sumas en Inteligencia Artificial Militarizada (IAM), desde robots autónomos, hasta software que brindan a los generales consejos tácticos y rápidos en el fragor de la batalla.

China se preocupa de que Estados Unidos tenga una ventaja gracias a los avances de las compañías occidentales, como sus éxitos en sofisticados juegos de estrategia. Estados Unidos teme que los autócratas de China tengan acceso gratuito a abundantes datos y puedan alistar a empresas tecnológicas locales en el servicio nacional. Ninguno de los lados quiere quedarse atrás. Como dijo Jack Shanahan, un General que es el hombre clave del Pentágono para IA, el pasado año, «lo que no quiero ver es un futuro en el que nuestros adversarios potenciales tengan una fuerza totalmente habilitada para IA y nosotros no».

La carrera para adquirir IA, será diferente a la carrera por los misiles intercontinentales o las municiones guiadas con precisión. Algunos aspectos serán similares: las naciones intentarán ser las primeras en desarrollar y adquirir sistemas y aplicaciones de IA. Pero en lugar de una carrera espacial única «momento Sputnik», habrá hitos continuos en la carrera de IA: actualizaciones de algoritmos, parches de software, etc.

La diferencia a corto plazo entre AI y las innovaciones tecnológicas anteriores, es que la IA es iterativa, incremental y, lo más importante, un facilitador de todas las partes de la guerra. La Ley de Moore establece que la capacidad de procesamiento de las computadoras puede duplicarse cada dieciocho meses, debido a este ciclo interactivo y al avance continuo en las habilidades y aplicaciones de IA, la velocidad a la que el guerrero recibe la tecnología es primordial. Ahora, los megabytes pueden importar más que los megatones.

De igual manera, entiendo que debe llamar a preocupación de que el sector comercial en Estados Unidos, está empequeñeciendo las inversiones militares en I + D, como informó MarketWatch, «en 2015, por ejemplo, el gasto combinado de investigación y desarrollo en las empresas con sede en este país, Google, Apple, Facebook, IBM, Microsoft y Amazon fue de $ 54 mil millones». Por el contrario, el Departamento de Defensa en su capítulo de I + D en IA, incluso siquiera se acerca a esta cifra. Según se estima, se tiene asignado $ 4 mil millones a actividades de I + D de IA y aprendizaje automático en el año fiscal 2020″, sorprendentemente solo el 0.5 por ciento del presupuesto departamental y menos de una décima parte de las seis compañías mencionadas anteriormente.

Si EE. UU, no cambia fundamentalmente su pensamiento sobre cómo adoptar sistemas de IA disponibles comercialmente y únicos del gobierno, podría ver una disminución del poder duro y blando a medida que el mundo se adapte y otros países no jueguen con ellos, las mismas reglas arcanas.

Así mismo EE. UU, en la actualidad a través de los esfuerzos de sus científicos y tecnólogos, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) está empujando proyectos para el desarrollo de nuevas armas, atreves de una agencia activa desde la década de 1950. Claramente, los vehículos aéreos no tripulados (UAV) ya son un cambio de juego en todos los niveles, desde el cuerpo de marines y los pelotones de infantería del ejército hasta posibles futuros aviones de combate. La capacidad de atacar objetivos terroristas prácticamente en cualquier parte del mundo desde vehículos aéreos no tripulados controlados desde Nevada ha permitido a los Estados Unidos librar una guerra contra los terroristas que no pone a nadie en peligro excepto las víctimas colaterales.

Es probable que el F-35 sea el último caza tripulado producido por los Estados Unidos para ser reemplazado por aviones sin piloto. Los robots no tripulados, apoyados por IA, desempeñarán un papel cada vez más importante en la guerra terrestre. Los misiles hipersónicos se están probando actualmente en los Estados Unidos, Rusia y China. Viajando a la velocidad de Mach 10 o más, tales misiles harán casi imposible una respuesta defensiva, dado el tiempo entre la detección y la llegada al objetivo.

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